Consejos puericultura

Consejos puericultura 2017-06-07T10:19:13+00:00

Los accidentes en el hogar son frecuentes, especialmente en los niños menores de 5 años y sobre todo los comprendidos entre 1 y 3 años de edad. Por orden de frecuencia los más frecuentes son las caídas o golpes, seguido de quemaduras e intoxicaciones. Otros accidentes son menos frecuentes pero pueden revestir gravedad, como el atragantamiento con alimentos u objetos. Golpes y caídas. La gravedad depende de la violencia del impacto. Pueden producirse por caídas o contusiones directas. La zona más frecuente suele ser en la cabeza. ¿Qué hacer inmediatamente?

Aunque la lesión no sea importante, en caso de hinchazón y/o dolor se debe administrar preferentemente un antiinflamatorio (ibuprofeno) o un analgésico (paracetamol). Ambos a las dosis adecuadas según el peso del niño.

Si hay hinchazón (no herida abierta):

– Aplicar frío localmente (hielo o bolsas frías) lo más pronto posible (nunca directamente, cubrirlo con una bolsa de plástico o toalla) al menos durante 10 minutos (cada 2-3 minutos retirar un rato) y mantener la zona en alto.

– Si se aprecia una deformidad de la zona, con dolor importante al mínimo movimiento, se tratará de mover lo menos posible y se acudirá a un centro médico.

– Tras un golpe en la cabeza poco importante se debe realizar una vigilancia domiciliaria estrecha durante 24 horas, incluso despertándole por la noche. Es normal que continúe un poco asustado, que tenga algún vómito esporádico o que se queje de dolor de cabeza ligero.

Si hay herida abierta:

– Limpiar bien la herida con agua o suero fisiológico estéril “a chorro”. – Si persiste la hemorragia: presionar la zona con gasas estériles hasta cortarla.

– Si la herida es superficial, aplicar un antiséptico local (soluciones iodadas, merbromina, clorhexidina).

¿Cuándo acudir a un centro médico?

Tras un golpe en las extremidades se debe consultar si:

– Hinchazón o moratones que dificulten el movimiento y no mejoran pasados unos minutos.

– Imposibilidad para movilizar la parte afectada. Tras un golpe en la cabeza, si aparece: – Dolor de cabeza, nerviosismo o llanto intensos y persistentes.

– Vómitos continuos varias horas después del golpe. – Salida de sangre o de un líquido claro por los orificios nasales o por los oídos.

– Si está desorientado, confuso, no conoce a los familiares próximos, no sabe donde está…

– Alteración del equilibrio, de la forma de andar, de la visión o de la forma de hablar…

– Movimientos extraños, incapacidad para moverse o pérdida de fuerza de manos o piernas.

Intoxicaciones.

Las intoxicaciones más frecuentes se producen, de forma involuntaria, sobre todo con niños entre 1 y 3 años, debido a su gran afán “investigador”.

¿Qué hacer inmediatamente?

– Conserve la tranquilidad. En la gran mayoría de las ocasiones, la cantidad de una medicación o producto doméstico ingerida por un niño no le provocará ningún problema.

– Tenga cautela con los consejos de otros familiares, amigos o vecinos: no siempre es bueno provocar el vómito o darle la leche al niño.

– Lea la etiqueta del producto, donde aparecen información sobre su composición, grado de toxicidad y medidas básicas a seguir.

– Llame al Centro Nacional de Toxicología y siga sus indicaciones.

¿Cuándo acudir a un centro médico?

Si el niño se encuentra mal acuda al Servicio de Urgencias Hospitalario (9105620420) o llame al 112.

Quemaduras.

Las quemaduras más frecuentes en los niños pequeños, se producen en el hogar, sobre todo en el baño y la cocina, pero también pueden producirse por la plancha, horno y calefacciones, el fuego de la chimenea y los enchufes.

Suelen producirse por líquidos calientes, agua o alimentos. La profundidad y la gravedad de la quemadura depende del tiempo de exposición al calor y de la temperatura del líquido u objeto caliente.

¿Qué hacer inmediatamente?

– Refrescar inmediatamente la zona quemada incluso por encima de la ropa. – No quitar ninguna prende de vestir que esté adherida a la piel.

– Lavar con agua fresca y colocar compresas húmedas sobre la superficie quemada. – Administrar un analgésico habitual: ibuprofeno o paracetamol.

– En quemaduras de primer grado, aplicar una pomada específica de quemaduras (Silvederma, Flamamazine). No usar remedios caseros.

¿Cuándo acudir a un centro médico?

En quemaduras de 2º o 3º grado, consultar en un centro médico.

Atragantamiento por cuerpo extraño.

Es la entrada de cualquier objeto en el aparato digestivo o respiratorio. Es muy frecuente en niños menores de 5 años. Los objetos introducidos más frecuentemente son: frutos secos, las piezas de juguetes, tapones de botellas, monedas y materiales de juego.

¿Qué es?

En los niños pequeños las alergias a los alimentos son frecuentes porque es la etapa de la vida en la que estos se ponen en contacto por primera vez con el organismo. La alergia a la proteína de la leche de vaca es una de las más habituales porque es el alimento que el lactante recibe de forma habitual y en mayor cantidad. Otros alimentos que producen con frecuencia alergia son: el huevo, el pescado, y las legumbres, aunque cualquier alimento, puede desencadenar una reacción alérgica.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas pueden aparecer la primera vez que se toma el alimento o después de unos días de haber introducido el mismo. En el caso de la alergia a la proteína de la leche de vaca el niño presenta enrojecimiento o lesiones en la piel alrededor de la boca o en la cara. Las lesiones pueden extenderse al resto del cuerpo pudiendo acompañarse de llanto, inquietud o irritabilidad y de otros síntomas, como vómitos o diarrea. También puede aparecer tos, dificultad para respirar e hinchazón de los labios, ojos, manos y pies. Estos síntomas son similares en las alergias a otros alimentos.

¿Cómo se diagnostica?

Los síntomas que presenta el niño tras la toma del alimento son claves para hacer el diagnóstico. Sin embargo, es necesario demostrar que realmente se trata de una alergia, mediante estudios, análisis de sangre o pruebas en la piel, que solicitará y supervisará el pediatra o el especialista (gastroenterólogo o alergólogo pediátrico).

Consejos para los niños con alergia a la proteína de la leche de vaca.

El tratamiento consiste en la eliminación del alimento que causa la alergia, de la alimentación del niño. Si el niño recibe lactancia materna debe mantenerse, disminuyendo o eliminando la ingesta de productos lácteos por parte de la madre, y siempre bajo supervisión médica. Si el bebé toma una fórmula infantil deberá recibir leches infantiles especiales para el tratamiento de la alergia a la proteína de la leche de vaca.

La eliminación del alimento requiere una supervisión continua por parte de los padres y de todas las personas que cuiden al niño, puesto que muchos preparados comerciales contienen leche o derivados de la leche. Se debe leer cuidadosamente la etiqueta de los mismos, y no administrarlos nunca si existe la mínima duda sobre su composición.

-El gastroenterólogo o el alergólogo proporcionará un listado de alimentos permitidos y prohibidos.

-Evita aquellos productos de los que no tengas la certeza de que no contengan alimentos que puedan producir alergia.Hay que ser cuidadosos cuando se está preparando la comida o cuando el niño esté con sus hermanos para que no haya descuidos que permitan el contacto con el alimento. No dejes nunca a su alcance los alimentos que puedan ocasionarle la alergia. Cuando llegue el momento de introducir la alimentación complementaria, es aconsejable consultar al pediatra antes de dar al bebé cualquier alimento, teniendo en cuenta que -La primera vez, debes introducir el nuevo alimento en pequeñas cantidades.

-Debes hacerlo uno a uno, para que en caso de que se produzcan nuevas reacciones alérgicas, poder identificar cuál es el alimento que lo provoca.

-Introduce sólo los alimentos cuando el bebé se encuentre bien. Debes informar a la guardería o colegio de la alergia del niño y darles instrucciones sobre la alimentación.

Estos consejos son orientativos. No olvides que para cualquier cambio en la alimentación de tu bebé debes seguir siempre las indicaciones del pediatra. La lactancia materna es el alimento ideal; en caso de que ésta no sea posible sigue las recomendaciones del profesional sanitario.

La fiebre y el dolor son dos motivos muy frecuentes en las consultas de pediatría. Si bien pueden presentarse por separado, es muy habitual que muchos procesos que aquejan a los niños les produzcan fiebre y dolor a la vez. Como ejemplos frecuentes tenemos las otitis o las faringoamigdalitis. ¿Por qué se produce fiebre y/o dolor en los niños? La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo que generalmente aparece cuando se padece una infección, aunque también obedece a otras causas, como por ejemplo, deshidratación o intoxicación. El dolor es una sensación desagradable que habitualmente es consecuencia de una inflamación o irritación de alguna parte del cuerpo. La sensación de dolor no sólo depende de la intensidad de la causa que lo produce sino que cada paciente puede experimentar el dolor de forma diferente.

¿Qué tipo de medicamentos podemos utilizar para tratar el dolor y/o la fiebre?

Los medicamentos que habitualmente se recetan son los denominados antitérmicos y analgésicos. Un fármaco antitérmico es aquel que es capaz de producir un descenso de la temperatura corporal (bajar la fiebre). Un fármaco analgésico tiene la propiedad de disminuir la sensación de dolor del paciente. Como ya se ha dicho, en muchas ocasiones fiebre y dolor se presentan a la vez por ello tienen gran utilidad los fármacos con propiedades antitérmicas y analgésicas. ¿Cuáles son los fármacos más utilizados para combatir la fiebre y el dolor en pediatría? En la actualidad, el paracetamol y el ibuprofeno son los medicamentos más utilizados para este fin. Ambos presentan la gran ventaja de ser a la vez antitérmicos y analgésicos. El ácido acetilsalicílico no debe emplearse con este objetivo en pacientes menores de 16 años.

¿Qué características tiene el paracetamol?

El paracetamol es un excelente antitérmico y aunque no tiene efecto antiinflamatorio, es eficaz para el tratamiento del dolor de intensidad leve-moderado. Se tolera bien por vía oral (puede mezclarse con líquidos de sabor agradable) y por esta vía se administra entre 4 y 6 veces al día según la edad del niño. Su efecto aparece al cabo de una hora y es máximo entre las 3 y 4 horas. Es un fármaco seguro con muy pocos efectos secundarios y únicamente debe vigilarse estrechamente su prescripción en pacientes con problemas de hígado. Debido a sus excelentes propiedades se encuentra prácticamente en todos los hogares y por ello hay que vigilar la posible gesta accidental por parte de los niños. Las presentaciones con cierre de seguridad son de gran utilidad para evitar este tipo de accidentes.

¿Qué características tiene el ibuprofeno?

El ibuprofeno es también un excelente antitérmico a lo que se añade un importante efecto antiinflamatorio y analgésico que lo convierte en un medicamento muy útil cuando en el cuadro del niño existe dolor secundario a algún tipo de proceso inflamatorio se acompañe o no de fiebre y ante procesos traumáticos menores (golpes, caídas…). Puede administrarse a partir de los 3 meses de edad y también se debe tomas cada 6 ó 8 horas. Su efecto se inicia al cabo de una hora y es máximo, como el paracetamol, entre la tercera y la cuarta hora. Su seguridad es también alta, aunque deben tomarlo con precaución los pacientes con problemas de estómago o riñón.

– La fiebre y el dolor deben tratarse siempre que produzcan incomodidad al niño.

– Los medicamentos con propiedades antitérmicas y analgésicas son los más útiles.

– En pediatría, el paracetamol y el ibuprofeno son los antitérmicos/analgésicos más recomendables y seguros.

– La indicación de su administración y dosificación debe ser realizada por un profesional sanitario.

– La dosis a administrar depende del peso del niño. Las dosificaciones bajas son la principal causa de que se produzca “poco efecto”.

– No está demostrado que alternar ambos fármacos (paracetamol e ibuprofeno) en el mismo proceso produzca un mayor efecto y en cambio puede producirse algún efecto secundario.

– No olvide mantener los medicamentos fuera del alcance de los niños y utilice con preferencia presentaciones con cierre de seguridad.

No exponer al sol a los menores de 6 meses.

Evitar en todos los casos el sol fuerte desde 12 horas hasta las 18 horas.

Utilizar un protector solar con factor superior al 15.

Renovar la crema cada 2 horas y ponérsela media hora antes del comienzo de la exposición al sol.

La sombra no garantiza una protección total, utilizar además sombrilla o parasol. Aumentar las precauciones los primeros días de exposición solar.

Ponerles gorra y camiseta a los más pequeños sobre todos los primeros días.

Darles de beber agua o zumos abundante y frecuentemente.

Aplicarles, después de un baño, crema hidratante al regresar a la casa.

El efecto perjudicial del sol es acumulativo, por ello es importante evitar las quemaduras durante la infancia.

¿Por qué nos mareamos al viajar?

El mareo es una sensación de pérdida del equilibrio, generalmente acompañada de ganas de vomitar. El equilibrio se mantiene por la acción de diferentes sistemas – vista, oído, huesos y músculos-, que trasmiten información sobre nuestra posición hasta el cerebro, donde se encuentra el órgano del equilibrio. Éste se encarga de procesar toda la información recibida y nos ayuda a mantenernos en nuestra posición normal.

Síntomas

El mareo suele comenzar con una sensación “rara”, de vacío en el estómago o de vértigo. Si el efecto del movimiento continúa y el cerebro no se adapta, los síntomas progresan a sudación, bostezos, lloros (en niños pequeños), salivación, palidez, nauseas y finalmente vómitos. El mareo se produce cuando la información recibida en el órgano del equilibrio desde los diferentes sistemas (vista, oído, sistema osteomuscular) no concuerda. Es decir, la vista envía una sensación de movimiento que no se corresponde con la que proviene del oído ni con la sensación de posición de nuestro cuerpo. Esta sensación se produce durante los viajes y puede darse con cualquier medio de locomoción (barco, avión…). Suele ser más frecuente en niños (desde los 2 años hasta la adolescencia) y en las mujeres.

¿Cómo se trata el mareo?

Lo más importante es la prevención. Por ello, en los niños que tienen mayor facilidad para el mareo, deberemos seguir unas normas preventivas:

– Comida: evite los productos lácteos, los muy ricos en proteínas y en grasas. Déle comidas ligeras y que no pase más de 3 horas sin comer. El hambre parece acentuar la sensación de mareo. Masticar galletas secas tipo “cracker” puede ayudar a limitar las náuseas.

– Aumente la ventilación y la exposición al aire fresco. Procure mantener una temperatura agradable dentro del coche. Evite los olores desagradables y el humo del tabaco.

– Intente distraer al niño, cantando, oyendo música o con juegos de adivinanzas que le hagan mirar el paisaje por la ventana delantera. Impida que fije la vista en libros o juegos de bolsillo.

– Evite la conducción brusca y los trayectos muy largos sin parar.

– Para prevenir los mareos se recomienda situarse en la parte más central del vehículo (coche, barco, avión).

– El niño debe ir sentado mirando hacia delante. No le permita moverse por el coche. (Por razones de seguridad, el niño debe ir siempre sentado en la parte de atrás del coche en una silla homologada o con el cinturón abrochado y no debe moverse, aunque no se maree. Los niños menores de 12 años no deben viajar en el asiento delantero.)

– Si a pesar de todo sigue mareado, pare el coche y que el niño se eche con los ojos cerrados unos minutos. Una toalla húmeda en la frente y mucho cariño mejoran los síntomas.

– En cualquier caso, siempre es bueno tener a mano una bolsa y ropa de recambio, junto con un poco de paciencia y ternura con el vomitador involuntario.

Otra parte de la prevención es el empleo de medicinas contra el mareo. Pueden administrarse en forma de pastillas (en niños mayores de 6 años) o en forma de jarabe en los más pequeños. Hay que administrarlos media hora antes de iniciar el viaje. Aunque no necesitan receta médica, su pediatra puede aconsejarle en la administración de los mismos y la dosis recomendada.

El control de esfínteres, y por lo tanto, y el abandono de los pañales, es uno de los momentos del desarrollo del niño que más preocupa a los padres; ya que no saben cómo enseñar al niño el control ni valorar si son demasiado tolerantes o estrictos a la hora de exigir al niño dicho control. El control de esfínteres dependerá de la edad de cada niño y de su nivel de desarrollo intelectual y motriz, así como de las posibilidades de aprendizaje que le hayan ofrecido los padres. Para que el niño aprenda a controlar esfínteres debe ser capaz de reconocer las señales de su cuerpo que le indican la necesidad de eliminar, controlar dichas señales hasta llegar al baño, desvestirse y colocarse en la posición adecuada. Todo esto se consigue entre los 2 y 3 años con un amplio margen de normalidad. Los padres deben tener paciencia y no deben forzar los cambios. La mayoría de niños controlan sus esfínteres dentro de la edad normal.

¿CÓMO EMPEZAR LA ENSEÑANZA DEL CONTROL DE ESFÍNTERES?

Enseñar al niño a reconocer y nombrar las partes del cuerpo, en especial aquellas que están relacionadas con la eliminación de la orina y las heces. Así como el vocabulario necesario para expresar sus necesidades: caca, pipí, váter, etc. Ayudar al niño a tener conciencia de sus necesidades y de la diferencia entre ir sucio o limpio. Así cuando apreciemos en él alguna señal de que necesita ir al baño es bueno preguntarle: “ ¿Te estás haciendo caca?” “¿Tienes ganas de hacer pipí?”. Y cuando le estemos lavando le diremos: “Irás más cómodo cuando vayas limpio”.

No reñirle ni recriminarle nunca por haberse hecho pipí o caca sin avisar. En cambio, hay que alabar, gratificar o premiar al niño cada vez que de un paso positivo en el control de esfínteres. Por ejemplo, le felicitaremos cuando nos comunique que se ha hecho pipí o caca en el pañal; más tarde, cuando empecemos a sentarlo en el váter alabaremos el que haya conseguido estar un rato sentado, y por último cuando consiga hacer pipí o caca en el váter le felicitaremos de nuevo igual que cuando consiga pasar las noches sin mojar la cama. Hay dos premisas a tener en cuenta: para facilitar el control de esfínteres es bueno vestir al niño con ropa cómoda, de forma que él pueda bajarse los pantalones solo. Asimismo, para evitar el miedo a caerse por el agujero del váter, se recomienda comprar un váter pequeño o bien un adaptador para el asiento.

Para el control intestinal se debe animar al niño a sentarse en el váter durante unos 5 minutos dos veces al día. Una vez por la mañana, después de desayunar, ya que es la hora en que se inician los movimientos intestinales; la segunda vez por la noche, antes de acostarse. Para conseguir que permanezca sentado esos 5 minutos los padres le proporcionaran cuentos o juguetes para distraerse. Se debe felicitar al niño por haber conseguido permanecer sentado y, desde luego, por haber conseguido hacer pipí o caca. Nunca hay que reñirle por no haberlo conseguido, ni se debe forzar el tiempo de permanencia. Para el control vesical diurno deberemos intentar que el niño se siente cada 2 horas en el váter. Y de nuevo felicitarlo si consigue hacer pipí. Para el control vesical nocturno debemos gratificar intensamente las noches secas e ignorar las noches en que no ha habido control, puesto que éste no depende de la voluntad del niño.

Es una buena idea utilizar algún tipo de calendario en el que el niño pueda ver de forma gráfica sus éxitos o fracasos; por ejemplo, un calendario en que los días en que el niño no ha mojado la cama se represente con un sol y los días que sí a mojado la cama se representen con nubes y lluvia. Enuresis nocturna: si el niño no ha conseguido controlar sus pipís nocturnos después de los 6 años será necesario consultar con el pediatra la conveniencia de iniciar un tratamiento contra la enuresis nocturna. Encopresis: Si el niño no consigue controlar sus intestinos será también conveniente consultarlo con el pediatra, de forma que éste valore si es necesario modificar la dieta o utilizar algún laxante para favorecer la eliminación dentro de un horario regular.

¿Qué son?

Durante los primeros 4-5 meses puede ser que los lactantes lloren de forma inconsolable sin que sea debido a ninguna causa en concreta. Las principales características de los cólicos del lactante son las siguientes: – Llanto inconsolable: el niño llora más de 3 horas al día, aunque no sea diariamente pero por lo menos 2 ó 3 veces por semana.

– Encogimiento de las piernas sobre el abdomen.

– Piel enrojecida.

– Vientre hinchado.

Los cólicos del lactante suelen iniciarse en las primeras semanas de vida y cesan a los 4 ó 5 meses de forma espontánea. Son bastante frecuentes, ya que por cada 10 lactantes los padecen aproximadamente 3 ó 4 bebés.

¿Cuáles son sus causas?

No se conocen exactamente las causas. Sin embargo, se han propuesto diversos factores que puede favorecer su aparición:

– Inmadurez digestiva debido a que la actividad de las enzimas que intervienen en la digestión no están totalmente desarrolladas.

– Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.

– Ansiedad de los padres y estrés familiar.

A veces se suele relacionar el llanto con los gases pero en realidad es al revés: con el llanto se favorece una mayor entrada de aire en el estómago y por lo tanto hay una mayor producción de gases.

¿Qué hacer?

Una vez diagnosticados que los llantos se deben a los cólicos, conviene no perder la calma y ser concientes de que se trata de un trastorno leve y pasajero. Hay que procurar calmarlo de la mejor manera posible. Así, para tranquilizarlo se le puede mecer en la cuna, tomarlo en brazos, cantarle una nana, darle masajes en el vientre o pasearlo en un cochecito.

El pediatra indicará si conviene cambiarle su alimentación. En la actualidad se ha observado que la utilización de una leche infantil elaborada a partir de proteínas parcialmente hidrolizadas y con un contenido reducido de lactosa puede ser útil, ya que responde a las insuficiencias transitorias de la función digestiva que se suele dar en los primeros meses de vida.

1. Temperatura ambiental y humedad ambiental Evitar temperaturas ambientales elevadas, el calor y la sequedad ambiental aumentan la irritación y el picor (ideal: temperaturas inferiores a 20º con humedad ambiental del 50%). Asegurar una correcta aireación de las habitaciones de la casa. Las calefacciones por aire caliente pueden ser un factor agravante importante. El polvo es un enemigo importante de la dermatitis atópica, se evitará en la decoración de la casa todo aquello que lo acumule.

2. Exposición solar Suele resultar beneficiosa en la dermatitis atópica, pero debe evitarse siempre la quemadura solar. Algunos pacientes tienen mala tolerancia al sol e incluso pueden sufrir agravamiento de sus lesiones. Asegurar una adecuada fotoprotección solar.

3. Ropa Elegir preferentemente ropa de algodón y evitar todo lo que sea áspero y los tejidos sintéticos, que acentúan la irritación. Evitar el contacto directo de la piel con la lana, plásticos, gomas, etc. La tolerancia de las fibras sintéticas es muy variable y deberá evaluarse en cada caso. Si está en edad de uso de pañales, cambiarlos a menudo. La ropa puede lavarse en máquina con un jabón NO detergente (jabón para ropas delicadas), asegurando un aclarado adecuado y evitando el uso de suavizantes. Deben retirarse las etiquetas. Evitar el uso de ropa de abrigo excesiva, la sudoración suele aumentar el picor. El calzado debe ser de cuero o tela y tiene que estar bien aireado. Es conveniente evitar el uso prolongado de calzado deportivo.

4. Alimentos En general, no existe ningún régimen particularmente indicado, salvo que se haya demostrado que el niño/a sea alérgico a algún alimento, mediante test de provocación. Algunos alimentos ácidos (p. ej. Cítricos, tomate) pueden irritar la piel de los pacientes atópicos al ingerirlos o manipularlos. Algunos alimentos, por su contenido en histamina o por liberar esta sustancia, sobre todo si se consumen en grandes cantidades (p. ej. Fresas, marisco), pueden desencadenar también prurito. Es conveniente no ingerir salazones, picantes y alimentos con muchas especias. Exceptuando estas circunstancias, no es necesario efectuar restricciones dietéticas en la dermatitis atópica.

5. Vacunas Los niños con dermatitis atópica deben recibir el calendario vacunal completo y a su debido tiempo, si no existen otras contraindicaciones. Se debe recomendar la vacunación de varicela a partir de los 12 meses.

6. Higiene Se pueden alternar las duchas y baños cortos. Para la higiene diaria utilizar un gel dermatológico sin jabón que limpie la piel con suavidad sin agredirla y en los baños aceites o avena coloidal. La temperatura del agua no ha de ser superior a 32-33º. Secar cuidadosamente al niño después, sin frotar. Cortar y limpiar las uñas para evitar posibles infecciones a causa de las lesiones originadas por el rascado.

7. Emolientes La aplicación una o varias veces al día de una crema emoliente (“hidratante”) en todo el cuerpo es una medida esencial en el tratamiento de la dermatitis atópica. El momento más adecuado para aplicar la crema es inmediatamente (antes de los 3 minutos) tras la ducha o el baño. Las sustancias irritantes deben también ser evitadas. Pero no sólo los detergentes, pues algunas sustancias utilizadas como hidratantes de la piel pueden ser irritantes para la piel del sujeto atópico (es el caso del ácido láctico, el propilenglicol y la urea).

8. Deportes El niño puede bañarse en la piscina o en el mar. Antes del baño sobreengrasar la piel y después del baño aclararlo con agua dulce y volver a sobreengrasar la piel para atenuar el efecto irritativo del agua de la piscina. Los baños con agua de mar suelen ser beneficiosos. Dado que el sudor en un irritante, debe ducharse después de la práctica deportiva e hidratar la piel limpia. Es crucial controlar el picor, su pediatra la recomendará un tratamiento oral con un antihistamínico para evitarlo si es necesario y le pondrá una pauta por escrito con una “crema” de tratamiento para brotes. Con frecuencia, la piel de los niños con dermatitis atópica se infecta. Así, si tiene zonas rojas, húmedas, con costras es probable que esté infectada. Consulte a su pediatra o dermatólogo. Pacientes y familiares deben tener en cuenta que el estrés emocional incrementa el picor.

La dermatitis seborreica se caracteriza por ser una erupción eritematosa (la piel está enrojecida), descamativa o costrosa, que afecta principalmente las áreas con una alta concentración en glándulas sebáceas, como son: cuero cabelludo, cara, regiones retroauriculares (detrás de las orejas), zona central del tórax, espalda y pliegues. En la infancia se presenta una forma precoz, la dermatitis seborreica infantil, que puede afectar distintas partes del cuerpo al igual que en el adulto, siendo una zona característica el cuero cabelludo (costra láctea).

COSTRA LÁCTEA.

Cuando la dermatitis seborreica infantil afecta al cuero cabelludo recibe el nombre de costra láctea. Aparece en la lactancia entre la segunda y la décima semana de vida. Normalmente ocurre antes de la quinta semana de edad y, aunque puede continuar a la largo de la vida, suele desaparecer espontáneamente en el transcurso de poco tiempo. Afecta a un 12% de los recién nacidos.

El proceso empieza generalmente en el cuero cabelludo en forma de placas descamativas, grasientas, de color amarillento, de tamaño y formas variables que asientan sobre una piel enrojecida. Puede extenderse a la frente, orejas y cejas.

No se ve afectado el estado general del bebé y el picor es leve o no existe, por lo que, salvo excepciones y a pesar de que a veces se presenta de forma aparatosa se trata de una afección benigna.

¿Por qué ocurre?

Aunque no se conoce con exactitud la causa de la dermatitis seborreica en la infancia, parecen estar implicados varios factores:

– Predisposición genética.

– Disfunción de las glándulas sebáceas.

– El hongo Malassezia furfur.

– Influencia de los andrógenos maternos.

¿Se cura?

Con los tratamientos adecuados suele remitir rápidamente, aunque, sin tratamiento, puede desaparecer espontáneamente en el transcurso de varias semanas o meses.

¿Qué tengo que hacer?

Su médico le indicará la pauta terapéutica adecuada a seguir en su caso. Paralelamente, toda vez que la piel afectada es más sensible a las infecciones, y más frágil a las agresiones físicas y químicas, es aconsejable:

– Una higiene suave de la piel.

– Evitar agresiones del aire, frío o sol intensos.

– Prevenir la sudoración excesiva.

– Usar champús y tratamientos adecuados.

– Utilizar un peine o cepillo suaves para ayudar a desprender las costras después del tratamiento, con cuidado de no dañar el cuero cabelludo.

El calzado ha de servir para proteger el pie, del frío y de los traumatismos, y concretamente la planta, de los daños que puedan sufrir al caminar por terrenos irregulares.

El bebé, que no gatea o camina, lo único que necesita es protegerse contra el frío (utilizando unos calcetines o unos patucos). Si la mamá quiere vestir un poco más los pies del niño, podrá utilizar un zapato-guante, es decir, un calzado cuya suela sea del mismo suave material que el resto y que permita la normal transpiración del pie (preferiblemente de piel).

A partir del momento que el niño se mantiene sentado sólo, sin ayuda, o comienza a gatear, el calzado empieza a ser útil, y podría ser del mismo estilo, pero con protecciones en el talón y la puntera que evitan roces dolorosos en el talón y los dedos del pie.

Llega el momento en el que comienza a aguantarse de pie y puede empezar a andar sus primeros pasos. Es a partir de entonces cuando hemos de proteger su planta. El calzado ha de reunir una serie de condiciones que vamos a comentar a continuación.

¿Zapato o bota?

Una botita alta que sobrepase por encima la articulación del tobillo va a ser nociva para una correcta deambulación. El pie ha de tener la máxima libertad dentro del zapato, y si inmovilizamos una articulación, u obstaculizamos su movilidad, el bebé tardará más en adquirir su aprendizaje de la marcha y provocaremos un debilitamiento de la zona al impedir la correcta utilización de sus músculos.

Las únicas partes que han de ser potentes en el zapato del niño son la puntera y el contrafuerte del talón. La puntera ha de estar reforzada para evitar daños en los dedos. La puntera también ha de ser ancha y alta, permitiendo cierta movilidad de los dedos en lugar de estar amortajados dentro de una puntera estrecha.

En la mayoría de los niños la tendencia natural es a echar el talón hacia fuera, en una actitud que se denomina “en valgo”. Aunque esa tendencia suele resolverse por sí misma con el tiempo, no parece incorrecto compensar este “vicio” postural. El sistema de modificarlo es mediante un contrafuerte que colabore a que el talón se mantenga en la lógica actitud vertical. El contrafuerte del talón ha de ser no solamente firme sino largo por las partes laterales del zapato.

De la suela lo más importante es su flexibilidad, pero no a cualquier nivel sino en aquella zona en la que el pie se flexiona al caminar. La plantilla del zapato, del pie o badana, debe estar libre de añadidos. El pie del bebé es plano por naturaleza y así seguirá hasta los dos años y medio o tres, que es cuando se acaba de formar una correcta bóveda plantar (puente). Por ello no es necesaria la existencia de almohadillas que fuercen una falsa bóveda.

El resto del calzado, el corte, ha de ser suave, amoldándose a la anatomía del pie, con cierres de cordones, velero o hebillas que sujeten pero no presionen. Este moldeado del pie, por el corte de zapato es lo que hace que no deban intercambiarse los zapatos con otros niños, ni considerar a los hermanos pequeños herederos de los zapatos de los mayores.

El zapato ha de ser cómodo de poner y quitar con maniobras simples que no obliguen a fijar el pie, de manera exagerada para “conseguir introducirlo” dentro del zapato. La distancia entre el extremo de los dedos y el final del zapato debe ser de 1 a 1´5 centímetros, es decir, discretamente holgados con el fin de permitir una cierta movilidad dentro del zapato.

Una pequeña altura de tacón ayuda a mantener el pie del niño que comienza a caminar en una posición más descansada. Esta altura, a esta edad, ha de ser de unos 0´5 a 0´9 centímetros, si bien lo más importante es que sea recto, que no lleve alargamientos en su parte interna (tacón de Thomas) que obligan al niño a girar el pie hacia adentro.

A estas edades hemos de valorar la talla de los zapatos cada mes o cada dos meses, ya que es una época de la vida de gran crecimiento general.

Los zapatos han de probarse en el pie más grande, y comprarse por la tarde, ya que el pie, puede llegar a aumentar un 4% de volumen de la mañana a la noche.

Los zapatos han de ser cómodos desde el primer momento. Es un error pensar que con el tiempo nos iremos acostumbrando.

¿Qué piden los pies de los niños?

0 meses. Estar protegidos. Durante los primeros meses el pie se refuerza y adquiere tono muscular y sensibilidad: es necesario dejarlo lo más libre posible y los zapatos sólo sirven para protegerlo contra el frío o los golpes. El zapato ideal para el recién nacido debe estar realizado en material suave, debe cubrir el pie, protegerlo contra el frío y tener una apertura fácil de calzar.

9 meses. Gatear. Los pies necesitan la mayor libertad posible para adquirir sensibilidad a las superficies y control de los movimientos, pero también deben estar adecuadamente protegidos. En esta fase es necesario un calzado con suela ligera, suave y flexible, que deje el pie libre para moverse, y una punta redondeada y reforzada para gatear.

12 meses. Caminar. Ahora el zapato tiene una doble tarea: el pie debe estar protegido sin estar apretado, y también es importante ayudarlo a reforzarse y adquirir seguridad, sensibilidad y equilibrio a cada paso. El niño que camina necesita un calzado flexible en los puntos adecuados, para que el pie se mueva libremente. También puede ser ligero y cómodo, y tiene que estimular la planta del pie.

Imponer límites al comportamiento del niño significa enseñarle como debe o no comportarse en función de la situación o del lugar en que se encuentre. Un determinado comportamiento puede ser aceptable en unos lugares pero no en otros; por ejemplo, puede correr o saltar cuando va al parque, pero no puede hacerlo si se le lleva a un casa o al teatro, se le permite coger las cocretas con los dedos, pero no los trozos de hamburguesa, y se le puede pedir que sea más cuidadoso comiendo fuera de casa de lo que se exige en casa.

¿Cómo potenciar comportamientos adecuados?

Explicar al niño cual es el comportamiento que se espera de él en la situación concreta. Por ejemplo: “intenta estar sentado durante la comida y no hables a gritos.” Gratificar, premiar, recompensar los comportamientos adecuados cuando estos se produzcan. Por ejemplo: “Te has portado muy bien, no te has levantado. Ahora puedes escoger el postre.” Si le pedimos comportamiento algo complejos o difíciles probablemente deberemos gratificar cualquier comportamiento que se parezca o se acerque al que deseamos. Por ejemplo: “Estoy contento porque has hecho un gran esfuerzo por mantenerte sentado, sólo te has levantado 2 veces.”

¿Cómo reducir comportamientos inadecuados?

Ignorar el comportamiento del niño. Si le reñimos o le damos muchas explicaciones le estamos prestando mucha atención por un comportamiento indeseable; esto sólo serviría para que su comportamiento empeore. Si el niño persiste en su comportamiento se le deberá advertir de que le será retirada alguna gratificación. Es absolutamente necesario cumplir con la advertencia, sino el niño se acostumbrará a recibir amenazas sin cumplir lo que se le pide. Con el tiempo esto favorece al deterioro de las relaciones. En algunos casos recurrimos al castigo para controlar un comportamiento. El castigo consiste en aplicar un estímulo aversivo inmediatamente después del comportamiento indeseable; por ejemplo; un bofetón, un grito (No!)… Éste deberá usarse de forma muy esporádica e inmediata. De no ser así, el castigo pierde eficacia y también consigue deteriorar las relaciones. Siempre que se utilice el castigo, se deberán potenciar comportamientos adecuados y que no sean compatibles con el comportamiento indeseable. Por ejemplo: “¡Qué bien utilizas el cuchillo!”, después de haberle dicho un NO rotundo cuando iba a coger la comida con las manos. Si el niño tiene edad suficiente, podemos pedirle que se disculpe si ha pegado a un compañero y además que le ayude a hacer alguna tarea.

EVITAR:

– Prestar atención a comportamientos inadecuados.

– Ser excesivamente recriminativos y ridiculizarse.

– Amenazar con castigos imposibles de cumplir.

– Formarse la etiqueta de que el niño es “malo”, “imposible”, “rebelde”. Un mal comportamiento no supone que el niño sea malo.

– Faltarle el respeto con comentarios groseros o antipáticos. – Utilizar el castigo con excesiva frecuencia.

POTENCIAR:

– Una correcta autoestima. El niño se valora a sí mismo en función de cómo es valorado.

– El diálogo. En las situaciones de calma, nunca cuando el niño se altere emocionalmente.

¿Qué es el estreñimiento?

El estreñimiento se caracteriza por la dificultad de obtener cada día una evacuación suficiente, considerándose aceptable desde una vez cada dos días, hasta dos o tres veces por día (si la consistencia es normal).

¿Por qué se produce?

Hábitos alimentarios incorrectos:

– Aporte alimentario insuficiente.

– Errores en la reconstitución de las leches en polvo.

– Empleo de cantidades excesivas de harina en los biberones de leche.

– Demasiada leche de vaca.

– Bajo consumo de agua.

– Alimentación baja en fibra (frutas y verduras) y/o base de pastas, harinas, arroz blanco, plátanos, pasteles y golosinas.

Hábitos educativos incorrectos:

– No dejar que el niño vaya al baño cuando sienta la necesidad.

– Estrés en la vida del niño: guardería, canguro, nacimiento nuevo hermano…

– Presiones sociales: colegio, amigos, actividades extraescolares…

¿Cómo controlar el estreñimiento?

Con una alimentación correcta:

– Desayunar adecuadamente y con alimentos sólidos.

– Aumentar el consumo de líquidos, especialmente agua.

– Aumentar las comidas ricas en fibra. Si su hijo no está acostumbrado a este tipo de alimentos, añádalos a la dieta poco a poco.

– Puede probar algunos remedios caseros sencillos, como por ejemplo, tomar en ayunas: 1 vaso de agua tibia, un zumo de naranja natural, agua tibia con zumo de limón, 2 ó 3 ciruelas.

Con una educación correcta:

– Colocar al niño en el orinal, si tiene edad, después de cada comida.

– Enseñarle a obedecer lo más rápido posible al deseo de defecar.

– Realizar de forma habitual algún tipo de ejercicio físico.

Otras recomendaciones

– Tomar mucha agua durante el día.

– Comer como mínimo 2 ó 3 piezas de fruta al día, crudas y con piel siempre que sea posible. Excepto plátanos y manzanas.

– Asegurar el aporte de 2 a 3 raciones de verduras al día.

– Escoger cereales y derivados integrales siempre que sea posible en: pan, galletas, pasta de sopa…

– Incluir en la dieta las legumbres: lentejas, garbanzos y judías.

– Incluir en la dieta frutos secos: nueces, pistachos, avellanas, almendras, dátiles…

Alimentos más aconsejados en caso de estreñimiento

– Líquidos en ayunas: agua tibia-zumo de naranja natural

-agua tibia con zumo de limón.

– Cereales: papillas a base de harina de cebada-papillas a base de harina de cebada y ciruelas-cereales y granos integrales.

– Frutas (preferentemente con piel): manzana-pera-melocotón-ciruela-fruta desecada (ciruela seca, higo seco, pasas, melocotón seco, orejones, dátiles secos).

– Verduras y hortalizas: espinacas-acelgas-coles-judías verdes-alcachofas-puerros-tomate con piel.

– Legumbres: lentejas-garbanzos-habas-judías.

– Grasas: aceite de oliva crudo para aliñar.

RECUERDE: La dieta y los alimentos deben adecuarse a la edad del niño.

ALIMENTACION EN EL PRIMER AÑO DE LA VIDA

De 0 a 5 meses: Alimentación láctea exclusivamente.

-Lactancia materna: La leche humana contiene los nutrientes necesarios para la alimentación de tu bebé en la forma más adecuada para que puedan aprovecharse fácilmente y satisfacer por si sola sus necesidades durante los primeros meses de su vida. Debes ofrecerle el pecho a demanda, dejando que sea él quien marque la duración de las tomas y su frecuencia.

-Lactancia con fórmula infantil de inicio: Se recurre a ella cuando no es posible la lactancia materna. Ofrece el biberón a tu bebé cada 3-4 horas e incrementa progresivamente la cantidad de leche según indique tu pediatra.

De 5 a 7 meses:

Introducción de la alimentación complementaria.

-A los 5 meses se introducen cereales sin gluten. Se preparan disolviendo éstos en la fórmula infantil de inicio ó leche materna extraída previamente. La papilla será ligera al principio para pasar a cremosa y después se le hará más densa. El número de tomas será de 5 a lo largo del día, una de ellas con cereales sin gluten que preferiblemente la primera ó última.

-A los 5 ½ meses se podrá introducir la papilla de frutas naturales, preferiblemente a la hora de la merienda cuando acepte bien la de cereales sin gluten. Se prepara con plátano, manzana y zumo de naranja sin añadir azúcar ni galletas con gluten, posteriormente se podrán cambiar por otras frutas como pera, ciruela, uvas, etc. No utilizar melocotón, fresas, kiwi, hasta después del año. En esta etapa tomará 1 papilla de frutas y 4 de lactancia materna o formula infantil una de ellas de cereales sin gluten.

-A los 6 meses se cambiará a una leche que se adapte mejor a sus necesidades que se denomina fórmula de continuación ó leche-2. Se puede sustituir la toma láctea del mediodía por un puré de verduras (zanahoria, patata, judía verde, calabacín, calabaza, puerro, etc.) al que se le añade un chorrito de aceite de oliva, sin sal, junto con 40 grs. de muslo de pollo hervido ó cocinado a la plancha con poco aceite. Posteriormente se sustituye el pollo por una cantidad equivalente de ternera ó pavo. Espinacas, col, coliflor, remolacha, acelgas se introducirán a partir del año.

-Entre los 6-7 meses se puede sustituir los cereales sin gluten por cereales con gluten (sin miel ni cacao ni yogurt). En esta etapa tomará 1 papilla de frutas, 1 de verduras con carne y 3 tomas de leche materna ó de continuación, una de ellas de cereales con gluten. El agua El agua contenida en la lactancia materna ó en la formula infantil es suficiente para cubrir las necesidades del bebé durante los primeros meses mientras se alimenta exclusivamente con ellas (excepto si tiene fiebre, diarrea, vómitos, etc.). Tras la introducción de la alimentación complementaria precisa aportes suplementarios por lo que se le debe ofrecer agua tras las comidas. La alimentación con cuchara Esta requiere un aprendizaje al ser un método extraño para el bebé tanto por la cuchara en sí mismo como por las texturas y alimentos nuevos que se le van a introducir por lo que los padres deben de armarse de paciencia y aceptar que las primeras tomas sean rechazadas. No se deben desalentar si no consiguen que se acabe la toma Trucos para la papilla de fruta Se le puede ofrecer zumo de naranja diluido con agua para que se vaya acostumbrando al sabor, usar frutas a temperatura ambiente, calentarla al baño María ó añadir una cucharadita de cereales sin gluten ó de formula de continuación para variar el sabor.

De 7 a 9 meses:

El bebé realizará 4 comidas al día.

-A los 7 meses no se introduce ningún nuevo alimento ofreciéndole 4 comidas al día: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Podrá tomar 1 papilla de frutas, 1 puré de verduras con carne y 2 tomas de leche de continuación ó lactancia materna añadiéndole cereales con gluten.

-A los 9 meses se podrá sustituir la carne del puré de verduras por pescado blanco ya sea fresco ó congelado, 2 ó 3 vez por semana. Se prepara hervido ó a la plancha y en cantidad similar a la carne. Tomará 1 papilla de frutas, 1 puré de verduras y carne ó pescado y 2 tomas de fórmula de continuación ó lactancia materna que puede aumentarse a 3 opcionalmente.

De 10 a 12 meses:

Inicio de la masticación.

-A los 10 meses se introduce la mitad de la yema de un huevo cocido mezclado con el puré de verduras y hortalizas inicialmente una vez por semana.

A esta edad deberá tomar 1 papilla de frutas, 1 puré de verduras con carne ó pescado con media yema de huevo cocido una vez por semana y 2 tomas de fórmula de continuación ó lactancia materna. Se puede añadir como postre en el almuerzo y en la merienda leche ó yogurt de leche adaptada.

La masticación

Antes de que el bebé cumpla su primer año es probable que cuente con dientes suficientes como para intentar la masticación de algunos alimentos por lo que es aconsejable hacerle la papilla menos fina con objeto de estimularlo que para ello, siempre bajo la vigilancia de un adulto. Se le puede ofrecer trozos de fruta, pan, galletas o alimentos de consistencia similar. Es aconsejable sentarlo a la mesa e ir ofreciéndole pequeñas porciones de la comida familiar.

Proporción de leche en la dieta

Al introducir alimentos complementarios la cantidad de leche disminuye pero esta no debe ser nunca inferior de 500 cc. entre los 6 y 36 meses. Los expertos recomiendan seguir con la leche de continuación hasta los 18-24 meses y no dar nunca leche entera de vaca antes de los 12 meses.

A partir de los 12 meses

Lácteos

El yogurt normal se puede continuar dando como complemento de la papilla de frutas ó como postre tras el almuerzo. También puede tomar queso fresco y otros derivados lácteos (natillas, petits, quesitos, etc.)

Otras frutas

Se podrá añadir a la papilla otras frutas como fresas, melocotones, frambuesas, kiwi, etc.

Legumbres

Garbanzos, lentejas, alubias, guisantes, etc. Aportan hierro, vitaminas, fibra y proteínas de origen vegetal. Se recomienda su introducción en forma de purés. Al ser de los alimentos más completos pueden sustituir parte de las raciones de carne de la dieta. Se le puede añadir sal pero en pequeñas cantidades.

Huevo entero

Inicialmente lo tomará cocido y posteriormente en tortilla ó mezclado a otros alimentos.

LA ALIMENTACION A PARTIR DEL PRIMER AÑO DE LA VIDA

A partir del año de edad la alimentación va a ser muy parecida a la que se está tomando al llegar a esa edad.

– Este periodo de edad sigue siendo muy importante para el desarrollo del niño. Suele tener una alimentación poco variada y mal equilibrada.

– Es importante recordar que le niño gana menos peso y crece menos que hasta esa edad por lo que es normal que coma menos cantidad de alimento.

– Es conveniente evitar darle cualquier tipo de alimento entre comidas, si se le pueden dar líquidos.

– A partir del año de edad hay que ir procurando que los alimentos se den cada vez menos triturados y según vaya avanzando la dentición ir estimulando la masticación dando cada vez alimentos más enteros; aunque el niño al principio suele rechazarlos hay que seguir insistiendo.

– En la preparación de las comidas ha de evitarse añadir sal, azúcares, grasas animales y especias ya que los alimentos poseen casi todos elementos sin tener que añadírselos.

MENÚ TIPO

Podemos hacer también un recordatorio general de cómo debe ser la alimentación a partir del año de edad.

Desayuno.

Biberón de leche maternizada o leche de vaca entera sola con cereales (harina, galletas, bizcoches, magdalenas, etc.). Leche entera a partir de los 18-24 meses. Evitar papillas muy espesas.

Media mañana.

Zumo natural.

Comida.

Puré de verduras variado (con patatas, zanahoria, puerros, nabo, apio, judías, tomate, etc.) con carne (pollo, ternera o cordero) o pescado (blanco o azul). Se puede alternar con purés de legumbres, y detrás un postre de fruta (zumos o a trozos) o de leche (biberón, yogurt, queso fresco, etc.). No es aconsejable los quesos muy grasos. Más adelante se darán otras comidas de la casa pasadas: arroz, pasta, cocidos, etc.

Merienda.

Papilla de fruta natural o batido de leche y frutas o derivados lácteos: yogurt, queso, quesitos, requesón. También natillas o flan. No son aconsejables los quesos con mucha grasa.

Cena.

Huevo en tortilla o pasado por agua (2 ó 3 veces en semana), pescado o carne cocida o a la plancha, jamón cocido acompañado de leche en biberón o papilla muy clarita.

1.- No forzar la alimentación. Crear un ambiente conflictivo a la hora de comer nos hace entrar en una espiral progresiva de rechazo a la que sólo podemos responder con nuevas y más intensas presiones que a su vez generarán mayores aprensiones. Por otra parte, en ocasiones, los niños buscan llamar la atención, incluso aunque ésta venga en forma de castigos.

2.- No dar premios. La promesa de una recompensa puede volverse contra nosotros ya que aumentará su suspicacia: “qué tendrá esta comida de malo para que me prometan un premio”.

3.- Aumentar la actividad física. Si aumentamos el desgaste físico, nuestro cuerpo pierde calorías que, necesariamente, debe recuperar aumentando la cantidad de comida ingerida.

4.- Predicar con el ejemplo. Difícilmente un niño, que no lo olvidemos es un imitador nato, accederá a probar un plato nuevo si previamente ha visto que alguno de nosotros lo rechaza o critica públicamente. También esto debemos aplicarlo al ejercicio físico, no podemos decirle que se vaya a jugar mientras nosotros nos quedamos en el sofá viendo la televisión.

5.- Dar la cantidad justa. Un niño no puede comer las mismas cantidades que un adulto, por eso hay que ser sensato a la hora de repartir las cantidades de comida.

6.- Ofrecer poca comida en platos grandes. Eso aumenta su confianza de poder acabar con todo.

7.- Aumentar su nivel de responsabilidad. Dejemos que reparta su comida y la del resto de su familia para que aprenda a medir responsablemente las cantidades que puede tomar cada uno en función de su actividad física, su peso y sus necesidades en relación al crecimiento.

8.- Comidas en familia. Sólo comiendo en familia adquirirá buenos hábitos apartados de modas y tendencias insanas. Además, la sobremesa es un buen momento para conocerse mejor.

9.- Establecer tiempos cortos. No conviene aumentar el tiempo de la comida convirtiéndolo en una condena. Lo que haya comido de menos en una comida lo compensará en la siguiente o en la otra, y siempre lo corregirá en periodos de 24 horas, como han demostrado algunas experiencias con niños.

10.- Colaboración en el cocinado. Dejemos que nos ayude a guisar, delegando tareas en función de su edad y buen juicio.

11.- Decoremos los platos. Una comida vistosa aumenta la apetencia. Ojo, nuestra estética es distinta a la infantil y debemos orientarla a su particular percepción del mundo.

12.- Conocer los grupos de alimentos imprescindibles. Muchos alimentos pueden ser sustituidos tranquilamente por otros de otro grupo sin que se resienta la salud del niño. Para ello conviene conocer la pirámide de la alimentación sana.

13.- Ser indulgentes en caso de enfermedades agudas.

14.- Establecer prioridades. Nuestra misión principal con la alimentación es conseguir que crezcan. En segundo lugar queda hacerlo sabiamente para que no tengan carencias y enfermedades. Sólo en tercer y último lugar intentaremos que aprendan a apreciar una variedad de alimentos. Muchos alimentos pueden crecer sanos y fuertes tomando unos pocos tipos de alimento si sabemos combinarlos bien.

15.- Escuchemos sólo a los expertos, no a familiares y conocidos, por muy preocupados y bien intencionados que sean.

Guía rápida para enseñar a dormir a los niños

Conseguir que un niño con problemas de sueño consiga quedarse dormido y no se desvele varias veces en una misma noche resulta una desesperante y lenta tarea si no se sabe hacer adecuadamente. Por el contrario, aprender a solucionar el insomnio infantil puede ser rapidísimo. Leyendo Método Estivill. Guía rápida, los padres comprenden en apenas 20 minutos los motivos por los cuales el 35% de los niños menores de 5 años sufre insomnio infantil, al tiempo que descubren la manera de enseñar a sus hijos el hábito de dormir correctamente. En un tono ameno y coloquial, el doctor Estivill explica personalmente a los padres las normas a seguir para acabar con el trastorno de sueño de sus hijos y sus principales consecuencias: irritabilidad, somnolencia, inseguridad y problemas para relacionarse.

El Método Estivill es un sencillo y riguroso tratamiento científico que ha funcionado en el 96% de los casos en que se ha aplicado.

1. Introducción

Ahora quiero presentaros una guía rápida de mi método. Lo que tenéis en vuestras manos es una serie de normas que deberéis seguir para enseñar a dormir a vuestro hijo. En realidad se trata de un conjunto de conocimientos basados en investigaciones científicas, colocados ordenadamente con el objetivo de enseñar a conseguir un buen hábito de sueño. Este método no debe entenderse como un dogma y en ningún caso pretende figurar como el único posible. Por el contrario, seguirlo o no es, simplemente, una opción personal y voluntaria; en este sentido, la Guía rápida sólo desea ser una ayuda para los padres que deseen aplicarlo. Enseñar a dormir a un niño no es nada fácil. Vosotros mejor que nadie sabéis que en realidad es una tarea muy difícil. Pero no es en absoluto imposible como probablemente habréis pensado en más de una desesperada ocasión. Mi experiencia clínica – esos tres mil pequeños pacientes- y los comentarios recibidos por los padres y pediatras que han puesto en práctica mi método, permiten asegurar que, si se aplican RIGUROSAMENTE las normas expuestas en el libro, el éxito está garantizado en más del 96% de los casos. He dicho rigurosamente; es decir, SIN OLVIDARSE DE NADA.

2. Algunos consejos previos

Es importante que se lean atentamente algunas recomendaciones:

– Debéis estar muy convencidas antes de empezar a aplicar el método. Notad que he dicho debéis, y no debes. Es decir, la mamá, el papá y todos los que estén al cuidado del niño deben mentalizarse y coordinarse antes de comenzar. Esto es muy importante. Quienes apliquéis el tratamiento – papás, canguros, abuelos – debéis conocer las normas de principio a fin para seguir el mismo criterio ante cada una de las diferentes situaciones que el niño os planteará. Y tened por seguro que serán muchas y muy difíciles. Por eso todos debéis actuar de la misma manera, coordinadamente. Sólo así evitaréis confundir al niño. Si esto no se cumple el fracaso es más que previsible.

– Es importante asegurarse de que el niño no padece ningún problema médico agudo en el momento de comenzar el tratamiento. Hay que descartar cualquier tipo de enfermedad (las más frecuentes son otitis, intolerancia a la leche, reflujo y ocasionalmente problemas psicológicos y psiquiátricos). El pediatra os orientará sobre este punto. – Los recién nacidos tienen un ritmo biológico ultradiano que dura entre 3 y 4 horas. Durante este periodo se despiertan, los lavan, comen y duermen, y a continuación repiten el proceso. – Hacia los 6 meses los bebés se adaptan a un ritmo circadiano, idéntico al de los adultos. Es decir, la repetición sistemática de actividades debería cambiar cada 24 horas. Así, al llegar la noche deberían dormir de un tirón entre 11 y 12 horas (además de las posibles siestas).

– El 70% de los niños cambia de ciclo sin dificultad gracias a un grupo de células del cerebro humano que funcionan como un reloj.

– El resto de los niños necesita pequeños estímulos que les ayuden a “dar cuerda” al reloj.

Los principales son:

– Reforzar el contraste entre: . Luz (de día) y oscuridad (de noche) . Ruido (de día) y silencio (de noche) Ayudarse de las comidas para anunciar la hora de dormir.

ENSEÑAR EL HÁBITO DEL SUEÑO.

Es decir, mostrar al niño como puede conciliar el sueño por sí mismo.

3. ¿Como se configura un hábito?

Ahora que hemos entendido que el dormir es un hábito y que, como tal, se aprende, vamos a utilizar el ejemplo de la comida para entender como se enseña un hábito a un niño:

UN HÁBITO SE ENSEÑA CON LA REPETICIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE UNOS ELEMENTOS EXTERNOS Y CON LA ACTITUD QUE TRANSMITEN LOS PADRES

COMER, ←——————– ELEMENTOS EXTERNOS

DORMIR ←——————- ACTITUD DE LOS PADRES

Las acciones y conductas inadecuadas de los niños deben ser ignoradas por los padres para no reforzarlas. En su lugar, hay que mostrarle la conducta adecuada

4. ¿Cada cuanto tiempo hay que hacer las visitas al niño? Las visitas se repetirán cada vez que sean necesarias. Si el niño sigue gritando o llorando, cosa que seguro hará, volveréis a la habitación al cabo de tres minutos. Y si la situación no mejora, esperaréis otros cinco antes de entrar de nuevo. Durante la visita, siempre haréis lo mismo: recitaréis vuestra frase y después os marcharéis. Nunca entableréis un diálogo con el niño ni prestaréis atención a sus protestas.

Días ……. 1.ª espera ….. 2. ª espera …..3. espera y sucesivas

1 ……….. 1 minuto ……. 3 minutos ………. 5 minutos

2 ………… 2 minutos…… 5 minutos ………. 8 minutos

3…………. 3 minutos……. 7 minutos………. 11 minutos

4…………. 4 minutos……. 9 minutos……….. 14 minutos

5…………. 5 minutos…….. 11 minutos…….. 17 minutos

Sig………..6 minutos……… 13 minutos…….. 20 minutos

Hasta que se duerma solito :7 minutos la 1ª espera, 15 minutos las 2º y 23 minutos la 3º y sucesivas

-Nuestro hijo tiene 11 meses y una increíble tendencia a vomitar ante el más mínimo disgusto. ¿Qué hacemos si el niño arroja cuando le estamos enseñando a dormir? ¿Debemos interrumpir el método y retomarlo al día siguiente? Como os explicaba anteriormente, una de las pocas acciones que puede llevar a cabo un bebé para comunicarse con los adultos es el vómito, algo que le resulta muy fácil de provocar y que no reviste mayores consecuencias. Por eso, debéis ignorar este tipo de llamadas de atención. Os limitaréis a limpiarle sin alteraros ni castigarle – sea la hora que sea de la madrugada -, y repetiréis la frase que ya conocéis: “¿Ves, amor mío? Ahora estás muy enfadado y por eso has vomitado, pero no pasa nada. Los papás te quieren mucho y ahora que estás limpio te van a enseñar a dormir. Te vas a quedar aquí con tu Pepito, tu póster y el móvil”. De este modo, el bebé aprenderá que su acción no sirve para nada y dejará de hacerla enseguida.

-En casa seguimos su método a rajatabla y conseguimos que nuestro hijo durmiera bien en sólo 5 días. Ahora se acercan las vacaciones y tememos que todo se estropee. ¿Qué medidas deberíamos tomar mientras estamos fuera de casa? No es necesario que carguéis con más paquetes que los Reyes Magos para meter en ellos la habitación de vuestro hijo al completo como si fuera la casita desmontable de la Barbie. Eso sí, nunca olvidéis llevaros su Pepito ni sus chupetes (en caso de que siga usándolos). Si el niño ya es grandecito y puede comprender una conversación más o menos sencilla, le explicaréis que la cama que va a utilizar durante los días en que estáis fuera de casa es excepcional y remarcaréis que lo normal es dormir, como lo hace cada día, en su habitación.

-Queremos empezar a utilizar el método lo antes posible, pero de momento nuestro hijo pasa 8 horas en una guardería y duerme allí la siesta. ¿Debemos avisar a las puericultoras? Los niños se sienten seguros y duermen plácidas siestas. En todo momento saben que van a hacer sus “señoritas” – cada día lo mismo a la misma hora, en el mismo lugar y con los mismo elementos externos-.Así que no hace falta explicar nada en el colegio, sino que debéis concentraros en lo que haréis vosotros en casa, para que el niño sienta la misma seguridad y tampoco tenga problemas para echar la siesta.

OBESIDAD:

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, SOBRE HABITOS DE VIDA Y EJERCICIOS

Objetivos.

1.- Modificar los hábitos incorrectos en la alimentación de toda la familia de forma permanente. Conseguir una alimentación sana y equilibrada para todos.

2.- Producir una pérdida de peso sostenida, evitando ganancias y pérdidas bruscas. El niño adelgaza manteniendo el peso porque está creciendo.

3.- Permitir una dieta lo más variada posible adaptada a los gustos del niño, dentro de lo que se le aconseja.

Normas generales para la familia.

– Es fundamental que toda la familia se involucre en el cambio de actitud respecto a la alimentación. No se trata de hacer un “régimen” sino una dieta correcta.

– Deben respetarse los horarios de las comidas (4 ó 5 al día). Está absolutamente prohibido picar entre horas. No se deben tomar chucherías ni chicles.

– Es muy recomendable evitar el sedentarismo y efectuar un ejercicio moderado. El niño no debe estar sentado viendo la televisión más de una hora al día.

– Si su hijo consigue adelgazar, hágale notar las ventajas (mayor agilidad, ausencia de dolores en miembros inferiores, mayor integración social, etc.), pero siempre dejando claro que para estar sano hay que comer lo necesario, hay que hacer una dieta equilibrada.

Recomendaciones generales sobre la dieta habitual.

– Los niños deben tomar al día medio litro de leche. Si tiene alto el colesterol, toda la leche será desnatada. Si son obesos será semidesnatada o desnatada según el grado de obesidad. Un yogur equivale a medio vaso de leche (100-125 CC).

– Los niños deben de tomar al día 2 ó 3 piezas de fruta enteras o trituradas sin colar. En lo posible, no sustituir la fruta entera por zumos ni por otros postres. Lavar bien la fruta que se va a ingerir con cáscara.

– Los niños deben de tomar al día un plato de verdura o legumbre. Las legumbres de semilla (garbanzos, lentejas, alubias) son útiles para bajar el colesterol. Acompañar los segundos platos con ensalada de lechuga y tomate.

– Limitar las yemas de huevo a 2 ó 3 por semana. Deben evitarse los rebozados y empanados. No ingerir vísceras (sesos, etc.).

– Retirar la grasa visible de la carne antes de cocinarla. – Cocinar con poco aceite (la mitad de lo que se use habitualmente), evitando los fritos. No cocinar nunca con mantequilla. El aceite de oliva crudo en los aliños es muy saludable. En lo posible los alimentos se cocinarán a la plancha o cocidos.

– Es bueno acostumbrar al niño a restringir la ingesta de sal. – El pan de las comidas será integral y se limitará a una rebanada de un grosor de dos dedos. Se evitará el consumo de bocadillos. La comida de media mañana y la merienda deben constar de una fruta y/o un yogur (sin añadir azúcar).

– Es preferible utilizar alimentos naturales frescos o congelados, que conservas o alimentos preparados.

Distribución de los alimentos en las diferentes comidas

DESAYUNO: vaso de leche (200-250 cc.) + 4 galletas integrales.

MEDIA MAÑANA: una pieza de fruta.

COMIDA:

– Primer plato: verdura (2 veces/semana), legumbres (2 veces/semana), pasta (2 veces/semana), arroz integral (1 vez/semana).

– Segundo plato: carne y ensalada (3 veces/semana), pescado (3 veces/semana), huevo (1 vez/semana). – Postre: fruta o yogur.

MERIENDA: Una fruta o un yogur (al contrario que en el postre).

CENA: – Plato único: carne y ensalada (1 vez/semana), pescado y ensalada (2 veces/semana), tortilla y verdura (1 vez/semana), pasta y pavo frío (1 vez/semana), plato libre al gusto del niño (1 vez/semana).

– Postre: un vaso de leche, un yogur o una fruta.

Ejercicio mínimo recomendado

– Pase diario a paso vivo: 45 minutos (unos 3 km). El niño debe ser acompañado por algún familiar o amigo (preferiblemente un familiar también obeso).

– Se puede sustituir el paseo por: Bicicleta 45 min. Patinaje 45 min. Otro deporte que implique carrera 45 min.

– Aumentar globalmente la actividad cotidiana.

¿Qué son las regurgitaciones?

Las regurgitaciones consisten en la salida por la boca del alimento ingerido de manera involuntaria y sin esfuerzo, como si al bebé le sobrara parte de lo que ha comido. Los lactantes suelen presentar regurgitaciones durante el primer año de vida, y especialmente durante los primeros 6 meses. Las podemos diferenciar de los vómitos, pues estos ocurren con un mayor esfuerzo por parte del bebé y expulsando una mayor cantidad de alimento.

¿Por qué se producen?

Entre el esófago y el estómago existe un músculo llamado esfínter esofágico que al abrirse permite el paso del alimento, y al cerrarse impide que le contenido del estómago vuelva a la boca. En los bebés este músculo puede tener menos fuerza de lo normal o no funcionar correctamente, lo que origina la salida del alimento del estómago al esófago y de ahí, a la boca. Otros motivos por los que las regurgitaciones son más frecuentes en los bebés, son que su alimentación en esta etapa es líquida, y que pasan mucho tiempo tumbados o en brazos (postura en la que se les puede presionar el abdomen, facilitando el reflujo).

¿Cuándo suceden?

Suelen ocurrir generalmente después de que el niño coma, aunque también puede aparecer entre las tomas, con un aspecto de “leche cortada”. ¿Cuáles pueden ser sus complicaciones? En la mayoría de los niños el reflujo es un trastorno leve y transitorio que desaparece con el tiempo. Sin embargo, existen algunos episodios prolongados que pueden derivar en esofagitis (inflamación del esófago debida a los ácidos del estómago), pérdida de peso, irritabilidad del bebé, o bien otras complicaciones menos frecuentes como otitis o neumonías.

¿Cuál es su tratamiento?

En general, no es necesario tratamiento, y unas medidas muy sencillas pueden ayudar a disminuirlas:

– Aumentar el número de tomas, disminuyendo su cantidad.

– Evitar acostar al niño justo después de la toma.

LOS ANTIBIÓTICOS INNECESARIOS PUEDEN SER PERJUDICIALES PARA LA SALUD

Sobre los antibióticos.

Los antibióticos están entre las medicinas más poderosas e importantes que se conocen. Usados adecuadamente pueden salvar vidas, pero usados inapropiadamente pueden dañar a su hijo. No deben usarse antibióticos para tratar infecciones virales.

Bacterias y virus.

La mayoría de las infecciones son causadas por dos tipos principales de gérmenes: bacterias y virus. De hecho los virus causan la mayoría de las toses y gargantas doloridas y todos los resfriados. Las infecciones bacterianas pueden ser curadas con antibióticos, pero las infecciones virales comunes nunca. Su hijo se recupera de estas infecciones virales comunes cuando la enfermedad ha completado su curso.

Bacterias resistentes.

Las nuevas bacterias han llegado a ser resistentes a los antibióticos. Estas bacterias no son atacadas por el antibiótico y algunas de ellas pueden necesitar ser administradas por vena (IV) en el hospital y otras bacterias son ya intratables. Cuantos más antibióticos se prescriban, más elevada es la posibilidad de que se hijo se infecte con bacterias resistentes.

¿Cómo llegan a ser resistentes las bacterias?

Cada vez que tomamos antibióticos, las bacterias sensibles son suprimidas, pero las resistentes pueden quedar, crecer y multiplicarse. El uso repetido e inadecuado de antibióticos son algunas de las causas principales del aumento de bacterias resistentes. Estas bacterias resistentes también pueden contagiarse a otros en la familia y en la comunidad.

Usted puede proteger a su hijo de las bacterias resistentes.

Una norma para los padres: aprenda a diferenciar entre infecciones bacterianas y virales y hable con el pediatra de ellas. Tenga en cuenta que no deben usarse antibióticos para las infecciones virales.

¿Cuándo se necesitan los antibióticos y cuándo no se necesitan?

Esta complicada pregunta es contestada mejor por médico y la respuesta depende del diagnóstico específico. Mostraremos algunos ejemplos:

– Infecciones del oído. Existen varios tipos; la mayoría necesita antibióticos, pero otras no.

– Infecciones del seno. La mayoría de los niños con mucosidad espesa o verde no tiene infecciones del seno. Se necesitan antibióticos para algunos casos duraderos o graves.

– Tos o bronquitis. Los niños raramente necesitan antibióticos para la bronquitis.

– Garganta dolorida. En la mayoría de los casos están originadas por virus. Sólo un tipo importante, la garganta estreptocócica, requiere antibióticos. Este tipo debe ser diagnosticado por una prueba de laboratorio.

– Resfriados. Los resfriados son causados por virus y a veces pueden durar dos semanas o más. Los antibióticos no tienen efecto sobre los resfriados pero su médico puede sugerirle medidas de alivio mientras la enfermedad sigue su curso.

El tipo de infección puede cambiar. Las infecciones virales a veces pueden conducir a infecciones bacterianas. Pero no tiene resultados positivos tratar infecciones virales con antibióticos para prevenir infecciones bacterianas. Mantenga informado a su médico si la enfermedad empeora o dura mucho tiempo para que le pueda ser administrado el tratamiento apropiado.

Preguntas más habituales

¿Qué puedo hacer para proteger a mi hijo de las bacterias antibiótico-resistentes?

Utilice antibióticos sólo cuando su médico ha determinado que podrían ser eficaces. Los antibióticos no curarán la mayoría de los resfriados, toses, gargantas doloridas o narices mocosas (los niños luchan contra los resfriados por sí mismos). Si la mucosidad de la nariz cambia de clara a amarilla o verde,

¿Significa que mi hijo necesita antibióticos?

La mucosidad amarilla o verde no significa que su hijo tenga una infección bacteriana. Es normal que la mucosidad se ponga espesa y cambie de color durante un resfriado durante un resfriado viral.

¿Significa esto que nunca debo dar antibióticos a mis hijos?

Los antibióticos son medicinas muy poderosas y deben usarse para tratar infecciones bacterianas. Si se prescribe un antibiótico, asegúrese de que tome el tratamiento completo y nunca guarde los antibióticos para su uso más tarde.

¿Cómo se si mi hijo tiene una infección viral o bacteriana?

Pregúntele a su médico. Si usted piensa que su hijo podría necesitar tratamiento, debe avisar a su médico. Pero recuerde, los resfriados son causados por virus y no deben tratarse con antibióticos.

Espasmos intestinales y cólicos.

Se recomienda realizar un diario en el cual se anote en qué momento del día se inicia el llanto y cuando finaliza, si se repite varias veces a lo largo del día y si hay algún hecho puntual que lo justifique. Este registro permitirá al pediatra cuantificar el llanto y monitorizar el tratamiento.

– Para aliviar los espasmos es aconsejable realizar masajes suaves sobre el abdomen y baños con agua templada.

– También puede ser beneficioso poner al niño sobre el antebrazo, meciéndolo, o bien sentado sobre las rodillas y realizar movimientos suaves y rítmicos.

– El uso de chupete puede producir en algunos lactantes una sensación de relajación e incluso favorecer los movimientos intestinales.

– Pese siempre a su bebé en la consulta de su pediatra, en la misma báscula, con idénticas condiciones y en los periodos que él le recomiende. Estreñimiento. Se recomienda dar agua o alguna infusión especial para lactantes entre toma y toma.

– En ocasiones puede ser recomendable cambiar la leche habitual por otra que sea mejor tolerada mientras el sistema digestivo madura.

– En los niños mas mayores de puede añadir a su dieta algunos de los alimentos ricos en fibra o cereales integrales, evitando el consumo de alimentos que pueden provocar heces duras, como el plátano, la manzana sin piel, la zanahoria o el arroz.

– Para facilitar la evacuación se puede ayudar al bebé flexionado con mucha suavidad sus piernas sobre el abdomen o poniéndole en cuclillas y sujetándole por los muslos y por la parte opuesta de las rodillas (huecos poplíteos).

Gases

Si el bebé esta con lactancia materna, las tomas no han de pasar de 10 minutos en cada uno de los pechos. Es muy importante que el niño se adapte bien al pecho, de forma que el pezón esté dirigido hacia su paladar.

– Si está con una fórmula infantil (biberón) es aconsejable colocar el bebé en posición semitumbado e inclinar suavemente el biberón para que siempre haya leche en la retina. Pueden utilizarse biberones especialmente fabricados para reducir o evitar la aspiración de aire, así como tetinas que se asemejan al pecho de la madre (anatómicas).

– En ocasiones puede ser beneficioso parar brevemente a mitad de la toma para que eructe.

– Después de la toma dar un masaje o unos golpecillos suaves en su espalda para ayudar a la expulsión del gas (eructo).

– Para mejorar las molestias es útil realizar masajes circulares, pero en sentido contrario a las agujas del reloj (empezando por el área estomacal).

Algunos consejos alimenticios.

– Los trastornos digestivos leves de tu bebé tan sólo necesitan un poco de ayuda para que las digestiones sean más fáciles: una mezcla esencial de proteínas lácteas predigeridas y una mezcla de carbohidratos más fáciles de digerir que reduzcan la fermentación en el intestino. – Pide más información a tu médico.

Regurgitaciones.

– El momento de la alimentación es muy importante: hay que procurar que el ambiente sea cómodo, confortable y muy relajado; evitar dar la toma con el niño tumbado, siendo recomendable que esté lo más vertical posible.

– Las tomas han de ser de menor volumen y mayor frecuencia.

– Puede ser útil añadir espesantes a la dieta en forma de harinas de arroz, vigilando la posibilidad de estreñimiento o de aumento desmesurado de peso.

– En niños mayores es conveniente evitar la ingesta de alimentos grasos, bebidas gaseosas y de alimentos ácidos (cítricos como la naranja, tomate y sus derivados).

– Evita fumar cerca del bebé. Algunos consejos alimentarios.

– Las regurgitaciones de tu bebé y los síntomas relacionados con ellas como atragantamientos, náuseas y tos, e incluso los problemas para dormir, pueden reducirse si usas una fórmula con un espesante.

– Pero no todos los espesantes son iguales. Para facilitar el paso a través de una tetina estándar es necesario que la fórmula espese en el estómago, no antes. – Pide más información a tu médico.

Diarreas.

– Rehidratar con frecuencia con soluciones de rehidratación oral, sobre todo tras la presencia de deposiciones líquidas abundantes. No utilizar líquidos azucarados, ya que pueden aumentar la diarrea.

– En los cuadros diarreicos leves o moderados no es necesario una dieta astringente total. El periodo de ayuno no ha de superar las 3 ó 4 horas.

– Los lactantes alimentados con leche materna pueden continuar recibiendo este alimento a demanda, incluso durante la rehidratación. Los lactantes alimentados con leches infantiles pueden seguir recibiendo este alimento preparado a la concentración habitual, intentando que las tomas sean de poco volumen.

– Para mejorar la consistencia de las heces son aconsejables los siguientes alimentos: patata, zanahoria, plátano, manzana, arroz, yogur, etc.

– Nunca forzar la alimentación, ya que la propia diarrea hace perder el apetito, pero en poco tiempo volverá a recuperarlo.

– No utilizar fármacos antidiarreicos. Los antibióticos rara vez son necesarios.

Algunos consejos alimentarios.

Las fórmulas infantiles sin lactosa están especialmente indicadas para ciertas diarreas ya que la lactosa, al ser más difícil de digerir, puede agravar el problema.

– Las fórmulas infantiles para la diarrea deben aportar todos los nutrientes que el bebé necesita para recuperar peso, hidratar y ser más fáciles y rápidas de asimilar.

– Pide más información a tu médico.

1.- Generalmente se realizan por la tarde – noche, al recoger al niño de la escuela.

2.- Sobre el cabello seco aplicar Gel – Loción Permetrina 1.5 % OTC: – Untar bien todo el cuero cabelludo y la base de los cabellos, especialmente en la zona de la nuca y detrás de las orejas. – Poner el gorro de plástico (evita que el gel se escurra e impide la fuga del piojo) – Dejar actuar toda la noche (puede sustituirse el gorro por una toalla)

3.- Lavar por la mañana con Champú Permetrina 1.5 % OTC dejando unos minutos en contacto con el cabello y friccionando enérgicamente. Añadir vinagre al agua del aclarado, para facilitar el desprendimiento de las liendres.

4.- Peinar bien el cabello con el peine de púas estrechas (liendrera), se pueden arrastrar piojos muertos y alguno medio intoxicado (ver punto 6), así como arrastrar el mayor número de liendres posibles. Para ir a la escuela, recoger el pelo en coletas.

5.- Todos los días repasar con peine de púas estrechas la cabellera para controlar que no haya piojos y arrastrar al máximo posible de liendres.

6.- Si se ha encontrado algún piojo vivo después de la primera aplicación, puede volver a repetir el tratamiento la segunda noche.

7.- Siempre repetir el tratamiento al cabo de 7-10 días del tratamiento, para asegurarnos que no ha sobrevivido ninguna liendre ni ha nacido ninguna ninfa de piojo.

OTRAS MEDIDAS HIGIÉNICAS:

– Lavar la ropa de cama con agua caliente (más de 60º C). Si es posible, secar en secadora.

– Sumergir los peines y liendrera en líquido insecticida una hora (puede utilizarse permetrina). No usar el mismo peine entre familiares o compañeros.

– Pasar el aspirador a conciencia por la habitación, colchón, alfombra, sillones, etc.

– Abrigos u objetos que no puedan lavarse, se guardarán en bolsas de plástico durante 15 días.

– Después de cada micción y/o deposición, lavar la zona de delante hacia atrás.

– Utilizar siempre ropa de algodón transpirable y poco ajustada.

– Cambiar la ropa interior de su hija a diario.

– Es recomendable dormir sin ropa interior.

– Es aconsejable acostumbrar a la niña al aseo personal en la ducha.

– Evitar que la zona genital quede húmeda.

– Elegir productos para la higiene indicados especialmente para ello.

– Tener en cuenta la higiene de las manos.

– Controlar la aparición de oxiuros (lombrices intestinales) y tratarlos inmediatamente.

– Lavar la zona íntima de la niña si ha estado sentada en areneros de parques.

– Realizar revisiones periódicas con su pediatra.

– Controlar la frecuencia de las deposiciones y evitar el estreñimiento. Es importante establecer unos hábitos de micción y defecación.